Hola
compañeros, me llamo Juan Carlos Hoil Hernández, egresado de la Licenciatura en
Informática en el Instituto Tecnológico de Chetumal, generación 1995-2000; en
este espacio les compartiré algunas experiencias como docente, las cuales a
través de este curso he recordado y reflexionado en mi labor educativa.
Empecé
a dar clases como una actividad extra a la de mi trabajo de gobierno, tuve
pocas horas en una preparatoria llamada Eva Samano de López Mateos, pensé que
iba a ser fácil y me preparé mentalmente e investigué los temas que me tocaron
en la materia, pero la verdad no fue así, el miedo a estar frente a los jóvenes
se apoderó de mí y se dieron cuenta desde el principio, ya que sudaba mucho, me
ponía muy nervioso y la clase no duraba lo que debía de ser; trate de poco a
poco de perder el miedo y agarrar confianza con lo que hacía, no fue tarea
fácil, todo esto me llevo años de práctica y de errores que fui corrigiendo,
además conté con el apoyo de compañeros que me hacían ver en donde estaba
fallando. Aunado a lo anterior,
visualice a mis maestros que tuve durante mi vida académica, trate de imitar a
unos y tomar de ejemplos a otros, en ocasiones me daba resultado pero con el
transcurrir de los años empecé a tener mi propia manera de dar clases y logre
tener mi identidad como maestro.
Posteriormente,
entré a dar clases en otra preparatoria (CONALEP), donde el sistema era
diferente a donde me encontraba dando clases, y ahí aprendí bastante sobre
nuevas reformas educativas y traté de implementarlas en la primera preparatoria
que daba clases, al principio fue complicado, ya que había un factor muy
importante que no tomé en cuenta: los alumnos; los del CONALEP eran más serios
y cumplían con lo que se les pedía en clase, de cierta manera ya sabían a lo
que iban a la escuela, así que trabajar con ellos fue más sencillo, pero al fin
jóvenes tenían su tiempo para convivir entre ellos.
Los
alumnos de la Eva Samano eran lo opuesto, muchos de ellos habían estado en
otras escuelas, así que de cierta manera solo iban a la escuela por que sus
papas los mandaban y trabajar con ellos fue complicado ya que no querían
cumplir con nada de las tareas; tuve que emplear métodos de estudio y asesorías
los sábados para tratar de nivelarlos un poco, la ventaja que tuve fue que
copie el sistema de estudio del CONALEP, y con el tiempo se hizo todo más
sencillo tanto para el alumnado como para mí.
Otros
de los inconvenientes que tuve en la Eva Samano era que no habían los recursos necesarios
(computadoras) para poder realizar las practicas que marcaban las materias que
impartía en esos momentos, dando como resultado que los alumnos las realizaran
en los famosos “cibercafés” de ese tiempo y posteriormente platicar en clase lo
que realizaron ahí; con el paso del tiempo se fueron dando los elementos
necesarios y el nivel de los alumnos fue aumentando logrando graduarse con los
conocimientos básicos en informática; estuve trabajando en esa escuela más de 5
años, hasta que decidí cambiar de ambiente.
Con
el paso del tiempo fui mejorando mis técnicas de enseñanza, las actividades que
les marcaba a los alumnos y mi perspectiva de ver las cosas desde subsistemas
educativos diferentes, así como la manera de obtener lo mejor de cada uno de
ellos y aplicarlo en el aula, aunado a esto, es que trataba de incorporar a
todo eso mi experiencia en el sector productivo. Igual tuve la oportunidad de
trabajar en una escuela de nivel superior aquí en la ciudad (Instituto
Tecnológico de Chetumal), donde había más libertad de trabajar con los alumnos
de la manera que el profesor le parezca más adecuada, realmente había que
prepararse todos los días por el nivel de conocimiento que uno como maestro
tenía que transmitir a los alumnos, además la cátedra era libre, había en
ocasiones en que teníamos clases pocos minutos, y en otras, mas de una hora, ya
que había que aclarar dudas que se vayan presentando con los temas tratados;
trabajé en el tecnológico más de 3 años, hasta que se me dieron más
oportunidades de empleo más seguras y hacer el cambio a otro subsistema.
A
lo largo de mi trayectoria como docente, he observado que el alumno de hoy no
quiere pensar, ni leer, ni hacer casi nada, el motivo creo que es la flojera de
tener todo a la mano (computadora, internet, otros) y no usarlos, o en su
defecto, creer que no requiere de estudiar pues “domina” el uso de la computadora;
pero eso es solo una parte esencial de la carrera que el alumno esté llevando
en ese momento, realmente debe complementarse con el dominio de todas las
materias que este cursando en ese momento y comprender mejor los temas que ahí
se analicen.
Muchos
maestros tratamos de poner en práctica diversas técnicas de estudio para que el
alumno ponga de su parte y logre comprender cada clase; cabe mencionar que no
es una tarea fácil, muchos nos frustramos por los pocos avances que tenemos
pero hacemos retroalimentaciones frecuentemente para que “algo” del
conocimiento se les “quede” a los alumnos. Realmente uno como maestro nunca
deja de aprender, en mi caso todos los días aprendo cosas nuevas respecto a mis
alumnos y conmigo mismo, a veces tengo pensado dar la clase de una manera y
termino cambiándola debido a las exigencias o desgane de los alumnos.
Actualmente
estoy laborando en el CONALEP y en una secundaria, ahora con base a los cursos
y diplomados que he tomado en toda mi experiencia como docente han hecho que
las clases sean más productivas, más amenas para el alumno y sobre todo, trato
que se diviertan durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo cual es algo
difícil, pero estamos trabajando cada día en dar lo mejor de nosotros.